Terror en el Atlántico: un niño de 7 años murió en ataque dirigido a supuesto capo, mientras Baranoa y Sabanalarga piden militarización urgente

Dos ataques sicariales en 10 minutos y una fuga criminal desbordan a las autoridades. Alcaldes y comunidad exigen presencia del Ejército.

La madrugada en el Atlántico volvió a teñirse de rojo. Disparos, persecuciones y escenas de dolor se repitieron entre Sabanalarga y Baranoa, dos municipios que viven días amargos bajo la sombra de la criminalidad.

En medio de este panorama, la propuesta de militarizar sectores críticos del departamento dejó de sonar exagerada y comenzó a tomar fuerza.
El propio comandante de la Policía del Atlántico, coronel Eddy Sánchez, admitió que no ve descabellada la idea. Lo dijo en Emisora Atlántico, después de otra noche marcada por sangre, miedo y un crimen que estremeció incluso a los más curtidos: el asesinato de Lian David Yepes Andrade, un niño de 7 años que murió en un ataque dirigido a un presunto integrante del Clan del Golfo.

El ataque que costó la vida a un niño

Sobre la 1:35 de la madrugada  una camioneta Toyota Prado avanzaba por la vereda La Piedra, en Sabanalarga. Dentro iban el menor, su madre, Wendy Johana Andrade, de 26 años, y José Antonio Zapata Álvarez, señalado por las autoridades como miembro del Clan del Golfo y conocido como ‘Toñito’ o ‘Dinora’.
Policía
De la oscuridad surgieron motocicletas. Los sicarios abrieron fuego con armas de largo alcance. Zapata y la madre del niño resultaron heridos. Lian David recibió un impacto mortal.
La forma en que fueron auxiliados aún es un misterio. Lo cierto es que llegaron al hospital de Sabanalarga y luego el pequeño fue remitido a la Clínica Reina Catalina, donde falleció a las 11:40 de la noche.
El crimen desató indignación y volvió a poner sobre la mesa la pregunta que se repite en la región: ¿quién manda realmente en las zonas rurales del Atlántico?

Baranoa: dos ataques sicariales en 10 minutos

Mientras Sabanalarga vivía el horror del atentado, Baranoa sumaba otra noche violenta. Entre las 8:35 y 8:45 de la noche del domingo se registraron dos ataques sicariales con diez minutos de diferencia.
El primero ocurrió en el barrio 11 de Noviembre. Dos hombres en moto dispararon contra Jairo Rafael Pérez Villafañe, de 30 años. Lo llevaron al hospital local y luego a la Clínica Reina Catalina, donde permanece estable.
Apenas diez minutos después, el silencio del barrio El Oasis se rompió por nuevas detonaciones. Sicarios ingresaron a la casa de Sorel Elvira Vargas Gutiérrez, de 42 años, y la atacaron a quemarropa. Fue trasladada a un centro asistencial, donde se recupera.
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La violencia ha desbordado a las administraciones municipales. El alcalde de Sabanalarga, José Elías Chams, dijo sentirse “impotente” ante la situación. Pidió refuerzos del Ejército en las zonas rurales donde operan bandas y en donde, según su versión, la presencia de la Policía no es suficiente.
El comandante de la Policía ya había señalado que los hechos recientes en Baranoa tienen relación directa con el microtráfico, una disputa silenciosa que se libra en barrios como 11 de Noviembre y El Oasis. Las acciones de inteligencia se intensificaron en Baranoa, Sabanagrande y Juan de Acosta, tres municipios que muestran patrones de violencia similares.
Aunque la propuesta aún no es oficial, el clima de tensión hace que la opción gane terreno. Baranoa y Sabanalarga suman muertos, heridos, extorsiones y ajustes de cuentas que parecen estar ligados a estructuras del Clan del Golfo y Los Costeños.
A la situación de violencia se suma la fuga de siete peligrosos delincuentes de una estación de Policía en el municipio de Soledad, en el área metropolitana de Barranquilla,  cuatro ya fueron recapturados y tres aún están en libertad.
Por ahora, solo hay un hecho claro: tres municipios están sitiados por la violencia.
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