Barranquilla inauguró la ‘Luna del Río’, para vivir la Navidad desde las alturas

La noria de 65 metros de altura se convirtió en el faro más alto y más visitado del Gran Malecón.

Este sábado, bajo un cielo de aguardiente y la promesa de un futuro que ya no teme mirar al río, Barranquilla al fin abrió al público su prodigio de acero.
El alcalde Alejandro Char no necesitó tambores africanos ni pregones de carnaval para anunciar la puesta en servicio de la Luna del Río, una noria de proporciones épicas que, a partir de las 5:00 de la tarde, se convirtió en el faro más alto del Gran Malecón, el espacio público de visita obligada para todas las familias durante esta navidad.
La estructura de 65 metros de altura, que recibió a cientos de familias en su primera jornada, se alza ahora como un nuevo y giratorio símbolo de la transformación urbana, entrando de inmediato al selecto grupo de las cinco norias de gran formato más grandes de Latinoamérica. Más que una atracción mecánica, es el punto final de una larga reconciliación con el Magdalena, el río de las penas y las promesas, que Barranquilla ha convertido en su mayor atractivo.
APERTURA LUNA DEL RÍO en Barranquilla
La Luna del Río no es un capricho fugaz. Es una mole de 240 toneladas construida en acero estructural de alta resistencia por la italiana Fabbri Park, una firma reconocida por levantar titanes en los circuitos internacionales.
El anuncio del alcalde Char no solo fue político, sino poético: la Luna del Río está llamada a ser el nuevo dinamizador del comercio y la gastronomía, inyectando vida a La Madriguera y A Bocas del Río, y generando empleos que aliviarán la fiebre de la urgencia en los barrios cercanos.
La experiencia que ofrece es simple, pero profunda: una invitación a detenerse y mirar el horizonte sin la prisa de la tierra. Sin duda el gran atractivo turístico del país para esta Na vidad y Año Nuevo. Es la oportunidad de ver el río no como una frontera, sino como el espejo donde se refleja el destino de la ciudad, desde una perspectiva que solo los pájaros y los sueños conocen.
Subirse a esta rueda es entrar en la nueva agenda ineludible de la capital del Atlántico. Las boletas, que serán válidas únicamente para el día de su compra, ya están disponibles en taquilla y a través de TuBoleta.com.
Sin embargo, para garantizar que esta experiencia sea un recuerdo feliz y no una tragedia anunciada, el operador ha impuesto restricciones tan claras como el agua del río en la época seca:
El acceso está denegado para menores de 5 años, mujeres en estado de embarazo, personas con afecciones cardíacas o marcapasos, y quienes estén bajo el efecto de sustancias, tienen prohibido el ingreso.
Compañía obligatoria para los menores de 14 años deben ir siempre acompañados de un adulto, y no se permite la entrada de mascotas, alimentos ni bebidas alcohólicas.
Las personas con movilidad limitada deberán informar al operario, y su acceso estará sujeto a la viabilidad técnica y condiciones de seguridad, siempre con un acompañante asistiendo el ascenso y el descenso.
La Luna del Río no solo es para disfrutarse, es para protegerse del olvido. Sus cabinas están monitoreadas permanentemente, y cualquier rayón o acto de vandalismo será identificado y sancionado. El visitante es, por primera vez, custodio de un pedazo de cielo barranquillero.
Desde este fin de semana, la capital del Atlántico ha cambiado el ángulo de su mirada. La Luna del Río ha comenzado a girar y, con ella, una nueva forma de vivir y soñar la ciudad, integrando el sol, la playa, el río y el espacio público en una única y memorable experiencia.
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