Barranquilla vivió una noche llena de tensión y emociones. Junior y Santa Fe lucharon hasta el final en un partido cerrado, intenso y con el corazón de las dos hinchadas latiendo más fuerte que nunca. Los 90 minutos terminaron 0-0 y todo se definió desde el punto penal.
Cada cobro era un sufrimiento. Nadie respiraba en el estadio Romelio Martínez. La serie estaba pareja hasta que llegó el turno del maestro Hugo Rodallega, quien desafortunadamente falló su disparo y dejó a Junior contra las cuerdas.
El silencio se apoderó de la tribuna rojiblanca. Pero cuando más difícil parecía todo, apareció el hombre de las finales: .
Con experiencia y mucha tranquilidad, Teófilo tomó el balón para cobrar el último penal de Junior. Caminó lentamente, miró al arquero y disparó con seguridad para marcar el gol que desató la locura en Barranquilla.
El Metropolitano explotó de alegría. Los jugadores corrieron a abrazarse mientras la hinchada celebraba emocionada la clasificación.
Junior sufrió, luchó y terminó celebrando una clasificación épica a la gran final frente a Nacional