A usuarios les preocupa, entre otros detalles, zanja donde colapsó el tramo que dejó cuatro muertos. Entidad responde.
Después de cinco meses de espera, el Instituto Nacional de Vías (Invías) entregó las obras del puente vehicular Simón Bolívar, ubicado en la calle 30 sobre la Circunvalar, entre Barranquilla y Soledad.
Se trata de la estructura, cuyo tramo colapsó en horas de la madrugada del pasado 31 de mayo de 2024, provocando la muerte de cuatro personas que se desplazaban hacia sus lugares de trabajo.
Con la entrega de los trabajos, anunciada el pasado sábado 19 de octubre, la comunidad destacó que “por fin” se habilitaba nuevamente la circulación de vehículos desde y hacia Barranquilla.
Y es que, en todo este tiempo que estuvo suspendido el tránsito por este sector, las vías alternas colapsaban, generando trancones e incluso daños en la infraestructura vial de la zona.
Sin embargo, con el pasar de los días, se ha desatado una serie de cuestionamientos por las problemáticas que persisten en el puente vehicular de la calle 30 y otras que dejaron los trabajos en la estructura.
No hay separadores entre las dos calzadas y a tres metros de donde ocurrió el siniestro hay una zanja tremenda
De acuerdo con el concejal del municipio de Soledad, Bryan Orozco, el puente aún presenta un deterioro que pone en riesgo la vida de conductores y ciudadanos, como la zanja que quedó en inmediaciones del tramo que colapsó y que fue restaurado.
“Básicamente la entrega del puente es una total improvisación. Cuando subes al puente, no está terminado. Las barandas del puente están totalmente oxidadas y viejas. No hay separadores entre las dos calzadas y a tres metros de donde ocurrió el siniestro hay una zanja tremenda que el día de ayer (lunes 21 de octubre) la grabamos”, expresó Orozco en diálogo con EL TIEMPO.
Un recorrido por la estructura
El concejal municipal aseguró que notó todos estos detalles en la estructura, tras hacer un recorrido por el puente Simón Bolívar, lo que dio pie a las críticas y que posteriormente fueron corroboradas por los demás usuarios.
“Además de eso, no era bueno dar operatividad a ese puente si no se corregía lo que sucede también 700 metros más adelante. Si se verificaba anoche, los trancones eran más de 45 minutos o una hora, porque a 700 metros existe el puente del barrio Hipódromo, que está en peores condiciones que el puente de la calle 30”, señaló.
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Agregó que la rampa de acceso y las orejas de la estructura “son imposibles”, por lo que exigió una solución “integral” a esta situación que afecta a los ciudadanos sobre la misma vía que conduce al aeropuerto Ernesto Cortissoz.
“Eso requiere una acción integral. No parchecitos. En resumen, la entrada del puente de la calle 30 no está terminada, los carriles no están terminados. Y ya cuando subes al puente, el puente tampoco está terminado”, manifestó el hombre.
Registros en imágenes y video
El concejal Bryan Orozco compartió a este medio un material audiovisual, entre fotos y videos, en los que se logra apreciar su denuncia. En una de las imágenes se observan las barandas oxidadas y un sendero peatonal con exposición de varillas.
Mientras tanto, en la grabación, se ve la magnitud del peligro que representa la zanja que quedó de la obra. Usuarios lo describen como un “cráter” que puede provocar accidentes en el lugar.
Orozco compartió el video en las redes sociales, asegurando que “Subí a inspeccionar el puente, no tiene separadores, las barandas totalmente oxidadas y a tan solo unos 3 o 5 metros del lugar de la tragedia está increíble zanja. Qué ‘empanada’ habilitó el Invías”.
Esta denuncia pública del concejal provocó las reacciones de rechazo a la obra por parte de los internautas.
“Increíble cómo entregan en funcionamiento un puente que estuvo cerrado por 5 meses aproximadamente para su reparación con una zanja de ese tamaño”, dijo uno de ellos.