En este barrio, la situación del arroyo se agravaba por la acumulación de residuos y el colapso de alcantarillas cercanas
El viejo reclamo de los habitantes de La Pradera, un barrio históricamente afectado por inundaciones y malos olores, volvió al primer plano este fin de semana con el anuncio del inicio de las obras de canalización del arroyo que atraviesa el sector.
El alcalde Alejandro Char visitó la zona para oficializar el comienzo de los trabajos y reiterar que, una vez terminados, el espacio será transformado en un parque lineal que buscará darle un nuevo uso urbano al corredor donde hoy corre el cauce abierto.
Durante su presentación ante la comunidad, el mandatario recordó que el proyecto había sido una de sus promesas de campaña y que la intervención no solo apunta a reducir los riesgos de desbordamiento, sino a ofrecer un espacio público renovado.
“Yo en campaña prometí y dije que lo vamos a canalizar y, no solamente lo vamos a canalizar, lo vamos a tapar para que este sea un espacio que se pueda usar como un parque lineal también”, afirmó, señalando que la intención es que el área sirva a los residentes y contribuya a la valorización del barrio.

El trabajo anunciado comprende 405 metros lineales de canalización, mediante un sistema de box culvert en concreto reforzado, que inicia en la carrera 31 con calle 123 y termina en la carrera 38. Las dimensiones proyectadas del canal van desde 4.5 metros de ancho en su punto inicial hasta 11 metros en el tramo final, con una altura constante de 1.5 metros.
Según la Administración, la intervención beneficiará a cerca de 12.000 habitantes del sector, donde las crecientes del arroyo habían generado emergencias recurrentes durante temporadas de lluvia.
Un problema que lleva años en discusión
La canalización de arroyos ha sido un tema sensible en Barranquilla durante las últimas dos décadas. En distintos puntos de la ciudad, las corrientes se convirtieron en símbolos del rezago en infraestructura y en protagonistas de accidentes, inundaciones y afectaciones a la movilidad.
En La Pradera, la situación se agravaba por la acumulación de residuos y el colapso de alcantarillas cercanas, lo que provocaba represamientos y proliferación de mosquitos, según relataron vecinos del sector.
“Aquí sufrimos mucho con el agua siempre que se desbordan las alcantarillas porque estaba muy lleno de basura, entonces no corría el agua como debía ser. Ya los malos olores no se darían constantemente porque no va a haber basura acumulada y no vamos a tener mosquitos, que eso trae muchas enfermedades”, dijo Waldimiro Simanca Vázquez, habitante del barrio.
En varias ocasiones, las veedurías ciudadanas habían advertido la necesidad de intervenir este punto, catalogado como uno de los focos de mayor vulnerabilidad en materia de drenaje pluvial. El proyecto, sin embargo, no había avanzado por falta de recursos, ajustes de diseños o prioridades administrativas.
El desafío de la ejecución y la vigilancia ciudadana
Al cierre del evento, Char hizo un llamado directo a la empresa contratista para priorizar la contratación de mano de obra local. “Yo sí les pido un favor muy grande a los constructores: contraten el personal del sector, contraten a la gente”, dijo. El mensaje apunta a una práctica que, según el Distrito, genera sentido de apropiación y reduce riesgos de hurto o vandalismo en obras de este tipo.