Junior, sin alma y sin rumbo: el primer eliminado de los Cuadrangulares

Lo de Junior en estos Cuadrangulares Semifinales es, sin rodeos, un fracaso rotundo. El equipo barranquillero volvió a naufragar, esta vez en Medellín, cayendo 1-0 ante un DIM que no necesitó demasiado para dejar en evidencia las enormes falencias del conjunto rojiblanco. La eliminación es prematura, pero no sorprende. Junior, simplemente, nunca compitió.

El único gol del partido, anotado por Brayan León Muñiz en el minuto 45+2 del primer tiempo, fue suficiente para certificar lo que ya se venía cocinando desde fechas atrás: Junior está fuera de la pelea con apenas 1 punto de 12 posibles. Una campaña vergonzosa para un equipo que, por nómina, historia y obligación institucional, debía ser protagonista.

Lo más alarmante no es la derrota, sino la forma. Un Junior desorientado, plano, sin ideas ni reacción. Mientras Medellín jugaba con orden y pragmatismo, los dirigidos por César Frías se hundían en su propia confusión. No hubo rebeldía, ni carácter, ni fútbol. Solo un equipo deambulando por el campo, sin plan ni alma.

Y por si fuera poco, la eliminación llegó por obra de un exjugador del club: Brayan León, quien aprovechó un pelotazo largo de José Ortiz y definió sin oposición. La ya conocida “ley del ex” volvió a castigar a un Junior que no aprende de sus errores y que repite el mismo libreto partido tras partido.

Incluso antes del gol válido, el DIM había celebrado un tanto que fue anulado por el VAR por interferencia sobre el arquero Jefferson Moreno. Pese a ese susto, Junior no reaccionó. El segundo tiempo fue un trámite para el equipo local, y una larga agonía para los tiburones.

¿Dónde quedó el equipo que prometía competir por el título? ¿En qué momento se extravió la idea de juego? Junior no solo quedó eliminado: quedó retratado. Y no hay VAR que corrija lo que ha sido un ciclo lleno de improvisación, decisiones cuestionables y rendimientos mediocres.

La eliminación no debe pasar como una anécdota más. Tiene que sacudir los cimientos del club. Porque con esta versión apática, sin liderazgo ni jerarquía, Junior no está para pelear arriba. Está para ser espectador, como ahora, desde la orilla.

Junior, el primero en irse. El que más decepcionó.

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