Los recientes anuncios y movimientos en el mercado local e internacional y factores como la guerra comercial generada por los Estados Unidos, sumado a las respuestas de China y la Unión Europea, tienen en ascuas al mundo de las inversiones, puesto que no se tiene un rumbo definido y las especulaciones se han convertido en el pan de cada día.
No en vano, el debate de esta semana se ha centrado en las autorretenciones de fuente que pretende adelantar el Ministerio de Hacienda y las críticas que esto ha generado, dado que algunos consideran que no es una medida efectiva y que únicamente se va a postergar la urgencia de un recorte fiscal, agrandando la crisis de caja en 2026.
Todo esto ha tenido repercusiones en el comportamiento de la moneda local, según reporta Pepperstone en un reciente análisis en el que cuenta que el peso colombiano extendió sus pérdidas este martes -15 de abril-, presionado por la fragilidad fiscal y los débiles resultados macroeconómicos. Todo esto mientras las ventas minoristas de febrero aumentaron un 7,5% interanual, una cifra que calificaron como sólida pero inferior al crecimiento del 10,2% de enero y a las expectativas del mercado y aunque el consumo sigue resistiendo en categorías como la tecnología y los artículos para el hogar, la ralentización hace temer un debilitamiento de la demanda interna.
En el contexto local no hay que pasar por alto el temor que hay en los diversos sectores productivos ante la posibilidad de que reviva la reforma laboral mediante consulta popular o de que el gobierno Petro se la juegue por una reforma tributaria que apriete más a las empresas y siga frenando el crecimiento económico.
“En particular, el empleo en el sector minorista disminuyó un 1,2%, lo que sugiere que las empresas siguen siendo prudentes sobre las perspectivas económicas, lo que podría frenar las perspectivas de crecimiento”, acotaron. Para Quasar Elizundia, estratega de Investigación de Mercados en Pepperstone, cabe recordar que al mismo tiempo, la producción industrial se contrajo un 2,2% en febrero, impulsada por descensos generalizados en la minería, la industria manufacturera, la energía y los servicios públicos.
“Los sectores ligados al petróleo y a las industrias extractivas registraron algunas de las pérdidas más acusadas, poniendo en peligro los ingresos fiscales de Colombia y lastrando la moneda”, indicó. Desde Pepperstone agregaron que para aumentar la presión, Colombia volvió a los mercados internacionales de bonos con una nueva emisión denominada en dólares. Los precios iniciales sugieren rendimientos elevados de hasta el 9%, lo que refleja el malestar de los inversores por los riesgos fiscales y la incertidumbre preelectoral. “De cara al futuro, los mercados seguirán de cerca las ventas minoristas de EE. UU. y las declaraciones del presidente de la Fed, Powell, que podrían influir en el sentimiento de la divisa mundial. En Colombia, los próximos datos sobre la confianza del consumidor también estarán en el punto de mira, ya que ofrecerán más información sobre las condiciones de la demanda interna”, concluyeron.
En esta conversación también hay que tener en cuenta los recientes datos recopilados por el equipo de investigaciones económicas de Bancolombia, según los cuales, el índice preliminar de confianza del consumidor en Estados Unidos, elaborado por la Universidad de Michigan, se desplomó en abril hasta 50,8, su nivel más bajo desde junio de 2022. “La caída de 7,8 puntos frente a marzo se explicó por el fuerte deterioro en la percepción sobre la situación económica en los próximos meses, dado que los consumidores se muestran cada vez más pesimistas frente al riesgo de recesión, en un contexto de menor confianza en el mercado laboral”, reportaron.
Por otra parte, contaron que según la Oficina de Estadísticas Laborales, el índice de precios al productor de EE.UU. cayó 0,4% mensual en marzo, resaltando que cerca del 70% de esta caída se explicó por la disminución en el costo final de los bienes (-0,9%). De esta forma, la inflación anual del IPP se desaceleró en 0,5 puntos porcentuales, hasta 2,7%. “Finalmente, en Brasil, la inflación al consumidor se ubicó en 5,48% anual en marzo, en línea con las expectativas, alcanzando su nivel más alto en cerca de dos años. La inflación mensual fue de 0,56%, impulsada principalmente por un incremento de 1,17% en los precios de los alimentos y de 0,70% en los gastos personales”, informaron. De esta forma cabe decir que las expectativas para los próximos días siguen en el terreno de la incertidumbre y que la cautela seguirá reinando entre los inversionistas, quienes esperan a que se calmen los ánimos y el mercado siga definiendo qué viene en materia comercial, de tasas y política económica, la próxima semana.