La red hospitalaria unificada acumula déficit de $120 mil millones, atrasos salariales y denuncias de manejos irregulares.
La Junta Directiva de la ESE UNA Universitaria, presidida por el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, planteó la necesidad urgente de modificar el modelo operativo del sistema hospitalario departamental.
La propuesta surge tras el análisis de la crisis financiera y administrativa que enfrenta la entidad, creada en 2022 para unificar la gestión de cinco hospitales en una sola empresa social del Estado.
El modelo, implementado durante la administración de la exgobernadora Elsa Noguera y su entonces secretaria de Salud, Alma Solano, integró bajo una sola dirección las sedes de Sabanalarga, Alta Complejidad, Hospital Mental y Niño Jesús de Barranquilla, además del Juan Domínguez Romero de Soledad.
Parte de los servicios fueron concesionados a operadores privados, lo que, según denuncias, ha generado contratos ventajosos para particulares que reciben buena parte de los recursos que ingresan a los hospitales.
Verano advirtió que los resultados financieros desde 2022 evidencian la necesidad de un cambio: “Se hace inminente una nueva estructura operativa, individual de nuestros hospitales departamentales, que garantice la prestación de servicios y su continuidad”.
Posible retorno a la administración independiente
Entre las alternativas que se estudiarán en mesas de trabajo está el regreso a un modelo en el que cada hospital funcione como empresa social del Estado independiente, con gerencia, finanzas y estrategia propias.
La idea es que cada centro pueda competir y gestionar su sostenibilidad económica, aplicando medidas para contener gastos que hoy superan los ingresos.

“Debemos volver al sistema anterior, donde cada hospital tenía su propia cabeza, mercadeo y finanzas, para que luchen por su desempeño económico, social y científico”, afirmó el gobernador.
La crisis ha sido denunciada por varios diputados. Alejandra Moreno reveló que la ESE UNA presenta un déficit de $120 mil millones y adeuda entre cinco y seis meses de salarios al 90 % de sus trabajadores, contratados por órdenes de prestación de servicios. Harry Canedo calificó el modelo como “un fracaso total” y advirtió que fue diseñado con fines comerciales.
Mientras que la diputada Lourdes López denunció que una familia barranquillera cobra el 30 % de los recursos y que un contratista radicado en Miami, junto a otros operadores, se lleva el 85 % del presupuesto. Para cambiar el esquema, dijo, se requiere una nueva iniciativa ante el Ministerio de Salud y la liquidación de los contratos actuales.
Pagos parciales y servicios afectados
Tras meses de atrasos, la ESE UNA comenzó el pago de dos meses de salario a trabajadores por OPS, medida que alivió parcialmente la crisis. Enfermeros, camilleros y personal asistencial recibieron el abono, pero especialistas como anestesiólogos y pediatras aún esperan sus honorarios.

En el Hospital Niño Jesús, los pediatras han mantenido la atención, pero sin anestesiólogos se han suspendido cirugías. El coordinador de pediatras, Javier Diago, informó que se prevé iniciar pagos a partir de este miércoles y concluir el viernes, tras el desembargo de una cuenta destinada a cubrir los honorarios.
Mientras tanto, la falta de especialistas sigue afectando procedimientos quirúrgicos, lo que genera preocupación por la proximidad de fiestas patronales en varios municipios. Autoridades esperan que el saneamiento financiero avance para normalizar la operación en toda la red hospitalaria.
La Junta Directiva anunció que las mesas de trabajo para definir el nuevo modelo se instalarán en las próximas semanas, con participación de autoridades, sindicatos y expertos en gestión hospitalaria.