El exmandatario sería el número 25 de la lista cerrada de senadores de la colectividad.
Pendiente de la apelación de su condena a 12 años de casa por cárcel por dos delitos y a sus 73 años, el expresidente Álvaro Uribe Vélez está pensando seriamente en volver al Congreso de la República.
Eso fue lo que confirmó este miércoles el director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, quien aseguró que, si los temas judiciales del exmandatario se lo permiten estará en la lista cerrada al Senado de ese partido.
“Si los temas judiciales se lo permiten, el expresidente Álvaro Uribe será el número 25 en la lista. Es el único que tenemos fijo ya. El expresidente Uribe es el número 25 de la lista cerrada al Senado por el Centro Democrático”, aseveró Vallejo en diálogo con periodistas en el Congreso de la República.

Añadió que habrá un comité que le recomendará al partido cuál debe ser el orden de esa lista que presentarán para las legislativas de 2026: “Se tendrá en cuenta la formación académica, la reputación, la honorabilidad, la capacidad de representación regional y su identificación con los principios del partido. Queremos decirle al país que el Centro Democrático liderará la lista que va a contribuir a la recuperación de Colombia”.
A diferencia del 2014 y el 2018, Uribe no sería la cabeza de lista del partido que creó. Sin embargo, su inclusión en la lista cerrada, señalan analistas, cumpliría el mismo efecto de jalonar la votación por el Centro Democrático que ya tuvo en aquellas oportunidades, cuando el uribismo se consolidó como una fuerza importante en el Senado gracias a la imagen del expresidente.
En 2014 eligió a 20 de sus candidatos, y a 19 en 2018. En 2022, cuando Uribe decidió marginarse de la actividad política para concentrarse en su defensa jurídica del caso de los falsos testigos por el que finalmente fue condenado en julio pasado, el CD redujo su bancada a 13 senadores. El partido, en todo caso, sigue pendiente de resolver una ‘papa caliente’: lograr un acuerdo entre sus figuras más visibles que finalmente no sigan en la disputa por la candidatura presidencial para que definir la cabeza de lista.

Con un presidente como Gustavo Petro jugado abiertamente para promover la continuidad de su proyecto político y agitando de nuevo la bandera de una constituyente, Uribe aparece para una parte del país como la figura capaz de aglutinar fuerzas que le hagan contrapeso importante en la campaña para Congreso. El Presidente y el expresidente Uribe -a pesar de sus problemas jurídicos- siguen siendo los dos actores de más influencia, por sí mismos, en la política colombiana.
Esa figuración real en la lista cerrada para el Congreso está condicionada, en todo caso, a la decisión de la apelación de la condena de Uribe, que el Tribunal Superior de Bogotá debe tomar hacia mediados de octubre próximo. Tras la condena impuesta por la jueza Sandra Heredia, el Tribunal tiene hasta esas fechas para decidir en segunda instancia, so riesgo de prescripción (fin del proceso penal por mora atribuida a la justicia).
Uribe renunció públicamente a la prescripción (lo que ampliaría dos años el periodo), pero nada obliga al Tribunal a no decidir sobre la apelación para la fecha establecida. De hecho, los magistrados del caso tienen dedicación exclusiva a ese expediente.

A la fecha actual, en tanto la condena no está en firme, Uribe mantiene viva la posibilidad de hacer política en cabeza propia. “A pesar de haber sido condenado en primera instancia, es totalmente viable, legal y constitucionalmente. Esto por cuanto él apeló a través de sus abogados la sentencia condenatoria, y ello corresponde a que esta no está en firme. Luego entonces sus derechos políticos a elegir y especialmente a ser elegidos se mantienen incólumes. Esto quiere decir que puede participar del certamen democrático y puede llegar a ser incluso elegido senador de la República”, dijo el abogado Saúl León.
León y sus colegas Francisco Bernate y Fabio Humar señalan que incluso si hay condena en segunda instancia y se presenta una casación ante la Corte, una eventual elección de Álvaro Uribe sigue siendo viable: “Ya si la Corte Suprema de Justicia confirma la sentencia en sede de casación, básicamente lo que hace es que Álvaro Uribe estaría inhabilitado a partir de una inhabilidad sobreviniente por condena o sentencia penal y si esto daría lugar a su retiro del Senado bajo estas circunstancias, pero en principio para poderse inscribir, ser elegido y ejercer como senador está habilitado constitucionalmente por cuanto su presunción de inocencia se mantiene incólume y su sentencia condenatoria no ha cobrado firmeza”, agregó León.
Otros juristas, sin embargo, aseguran que la casación no suspende los efectos de una condena penal, en este caso puntual la pérdida del derecho a ser elegido por voto.
El presidente, según fuentes cercanas a él, no ha tomado una decisión definitiva sobre la aparición formal de su nombre en una de esas listas, pero sí está decidido a seguir haciendo campaña en contra de los candidatos del petrismo. Tras sus dos periodos presidenciales (2002-2010), el expresidente regresó al Congreso de la República liderando una lista cerrada que sacó 2’113.347 votos.
En 2018, volvió a presentarse, pero esa vez en lista abierta. En esos comicios Uribe se convirtió en el senador más votado en la historia del país, con 872.000 votos. El costo político y personal de una condena penal en su contra -en caso de quedar esta en firme- es una de las dudas que rodean ese eventual retorno a la arena de Álvaro Uribe Vélez.